Un personaje con aires de grandeza intenta imponer su autoridad y controlar el juego como si fuera un nuevo Napoleón. Naranjito y sus amigos deberán plantar cara a su ambición desmedida y demostrar que en el fútbol no mandan los egos, sino el respeto, la igualdad y el trabajo en equipo, valores fundamentales para que el deporte siga siendo justo y divertido para todos.